Fue criado bajo el judismo, primogénito de Judah
Asimov y Anna Rachel Berman.
A principios de 1923, los Asimov se trasladaron a un barrio
neoyorquino de Brooklyn, abandonando la Unión Soviética. Allí,
instalaron una tienda de dulces que fue cambiando de ubicación repetidas veces.
En el establecimiento, Isaac leía con admiración unas revistas de ciencia
ficción que más tarde llevarían a contener su propio nombre.
Su madre, impulsada por el gran intelecto que poseía su hijo,
falsificó su fecha de nacimiento para poder ingresarlo en una escuela. Cursó su
formación secundaria en la
East New York Junior High School, donde se graduó en 1930;
pasó luego a la Boys High
School, en la que permaneció hasta 1935 y que pudo finalmente terminar sus
estudios de bachillerato a la temprana edad de 15 años.
Logró inscribirse en la Universidad de
Columbia en 1935, donde finalmente finalizó cuatro años después con títulos de
Ciencia y Arte y doctorarse en Filosofía.
Trabajó durante la Segunda
Guerra Mundial para Marina estadounidense en los laboratorios
de Filadelfia. En 1942, contrajo matrimonio con Gertrudis Blugerman, con la que
tendría dos hijos. Finalizada la Segunda
Guerra Mundial, abandonó la Marina para dedicarse como profesor de
Bioquímica.
En 1970, Isaac Asimov se separó de su esposa Gertrude para
casarse, tres años después, con Janet Opal Jeppson, con la que no tuvo
descendencia.
Después de una operación por una infección prostática, Isaac
debió abandonar sus actividades. Murió en 1992, a causa de un paro
cardiaco y una insuficiencia renal.
Sus obras más reconocidas son Yo, Robot y El segundo libro de
los Robots, Los límites de la
Fundación , entre otros.
Debido a que en EEUU se celebraría el bicentenario, Una
revista le solicitó a Isaac Asimov que escribiera un cuento con el titulo de
“El hombre bicentenario”. Como se dio cuenta que ningún hombre podía vivir
tanto tiempo, decidió que se tratara de un robot que quería ser hombre.
La idea de que un robot reemplace en el área de la
cirugía, depende de la tecnología del momento y la precisión que tiene un
humano normalmente. Por lo tanto, si, es posible, aunque bajo el momento del
descubrimiento y aplicación.
Por un lado, el hecho de que haya más aparatos para
desempeñar más tareas, es positivo ya que puede solucionar muchas tareas cotidianas
que para el hombre resultan complicadas o molestas. Por lo otro, esto puede
provocar que, en caso de un problema o la falla de un mecanismo, el hombre no
pueda subsistir sin la tecnología.
El robot Da Vince está pensado para cirugía y se piensa que
es positivo para evitar complicaciones. Sin embargo, no opera de forma
autónoma, si no que requiere del manejo de un médico especializado. Para más
información, visitar el siguiente link: http://www.lanacion.com.ar/1034007-da-vinci-el-primer-robot-cirujano-ya-opera-en-la-argentina
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